Sin duda, en esta últimas dos décadas, hemos observado de manera preocupante cómo los valores han sido dejados a un lado por los llamados “anti-valores”. Éstos se ven reflejados a diario por la mayoría de los medios de comunicación, tanto a nivel nacional como internacional. Tales medios auspician los anti-valores tanto sutil como explícitamente, sin tomar en cuenta el efecto negativo que pueda hacer en los individuos. Al contrario, para los medios les resulta muy favorable, ya que así aumentan su “rating” de sintonía, y por ende, logran vender los productos de sus empresas patrocinantes. Traduciéndose en el logro de su objetivo final: obtener jugosos dividendos económicos.
Schmelkes (2002), en su artículo “Los Valores de la Educación en el Nuevo Milenio”, expresa que la educación – y en especial la de niños y jóvenes tiene su vista hacia el futuro ya que su fin es formar los adultos del mañana; y avizorar ese futuro resulta bastante cuesta arriba para los docentes, convirtiéndose en algún momento en un ejercicio de adivinación. América Latina ha sufrido desde finales del siglo XX y principios del siglo XXI una serie de transformaciones en todos los ámbitos, la cual implica a su vez diversas exigencias al sistema educativo actual.
La autora plantea como utopía “una sociedad altamente educada” donde la equidad es un requisito imprescindible. El documento de la CEPAL-UNESCO (1992), establece que: una población participativa, profundamente democrática, crítica, organizada, respetuosa y defensora de los derechos humanos, preocupada por la justa distribución de bienes y servicios y del beneficio del desarrollo, será una población capaz incluso de juzgar críticamente el rumbo del desarrollo económico, de proponer vías de bienestar social, y de innovar desde lo productivo.
De allí que, para lograr que la sociedad posea un alto nivel de educación, es necesario abordar el área afectiva. Por lo tanto, la población debe educarse en el ámbito ecológico y en el consumo inteligente y racional de los bienes y servicios, en especial el de la información. Que la sociedad utilice mejor su tiempo libre; además que posea una fuerte identidad cultural, respetando y valorando la diversidad de culturas. Que la población esté educada sobre la base del sistema democrático como forma de vida; que conozca y respete los derechos humanos y valore la vida y la paz. Así mismo, lograr que los individuos sean proactivos, con mucha creatividad e iniciativa hacia la solución efectiva de los problemas que enfrenten. Incluso, que la población tenga la habilidad de soportar estructuras corruptas y criminales, desarrollando el juicio moral de los estudiantes.
Lamentablemente, el sistema educativo – según lo expresado por la autora de este artículo – no ha podido lograr acercarse al cumplimiento de estas metas en el plano afectivo. Ya que, esto implica transformaciones profundas a nivel interno y avanzando hacia nuevos esquemas educativos. Ciertamente, tomando en cuenta que: “el centro de gravedad del sistema educativo tiene que pasar a ser la escuela, y el centro de gravedad de la escuela tienen que pasar a ser los alumnos”. Schmelkes (2002)
Uno de los aspectos que influye positivamente en el ámbito educativo es la globalización, especialmente en cuanto al valor universal de la ética, del principio de democracia, del conocimiento, de los aportes culturales, entre otros.
Sin embargo, uno de los problemas agudos que se ha agudizado también con la globalización y ha afectado significativamente al sistema educativo ha sido la violencia. Una de las aristas que ha contribuido a deteriorar el sistema ha sido el narcotráfico; esto – según la autora – está afectando a los países pobres debido al incremento del consumo de los países ricos y además se ha ampliado tal consumo en un gran sector de la juventud. La sociedad de consumo ha traído como consecuencia una crisis de valores, manifestándose en conductas autodestructoras.
Así mismo, en referencia a la violencia escolar que se ha incrementado en estas últimas décadas a nivel mundial, es importante destacar el artículo: “Convivencia Versus Violencia. Intervención Psicológica en el Ámbito Escolar” de Francisco Herrera Clavero y otros. Herrera (2004) expresa que: “si verdaderamente es tan importante la socialización de las nuevas generaciones, por qué estamos asistiendo a lo que pudiéramos calificar de “derrumbe de valores y, por ende, social”, donde todo vale, desde el ámbito familiar al social. ¿Quién/es se encarga/n de socializar a nuestros niños para convertirlos en persona?” (Pág. 01)
Actualmente, los diversos actores encargados de socializar a los niños desde el hogar (padres, abuelos, otros familiares y amistades cercanas), viven su mundo separados prácticamente de los más pequeños de la casa. Por ejemplo, la mayoría de los padres trabajan todo el día casi toda la semana, a los abuelos generalmente se les aparta de la crianza y a los niños los ponen bajo el cuidado de otra persona – muy a menudo – extraña a la familia. Es común que al niño lo “aíslen” en su propia habitación, quedando como compañía la computadora y la televisión. De ahí que, en el hogar prácticamente no se comparten experiencias y sentimientos, tampoco se dialoga ni se aprenden valores, ya que cada quien anda en sus asuntos.
Adicionalmente se encuentra la calle, que desafortunadamente se ha convertido en un área de peligro, y donde ya los niños si se atreven a jugar – que según Herrera (2004) los atarean con mil cosas y “supuestos” complementos de su formación académica y personal que ayudan a estresarlos constantemente.
Por otro lado, en el ámbito escolar, solo se enfatiza en la parte de conocimientos, pero hay muy pocos procedimientos y actitudes creadoras de normas, y ejemplos de socialización positivos. También están la mayoría de los medios de comunicación masivos donde impera – según Herrera (2004) – “… la manipulación la mentira, la violencia; y lo chabacano o soez es su moneda común”. (Pág 03)
Además hay que agregar, uso incorrecto de las computadoras y el internet, donde abundan los juegos solitarios o grupales (virtuales) y de carácter agresivo, y la pornografía.
De ahí que, lamentablemente, así como lo afirma Herrera (2004), estamos en la era de la incomunicación personal, en donde las capacidades sociales, la mediación y la resolución de problemas no son aprendidas naturalmente y de forma espontánea; convirtiéndonos, por ende, en personas más individualistas y egoístas, el cual se traduce en un signo de inmadurez.
Ante la violencia escolar in crescendo, el sector educativo debe establecer como uno de los objetivos fundamentales, inculcar a que las personas sean más sociables, que puedan vivir en una sociedad democrática (pacífica, justa, solidaria, con igualdad de oportunidades), en la cual la cooperación y el respeto sean normas comunes. Para ello, es imperante tener una escuela democrática y participativa. Además de logar recuperar el norte perdido de los referentes socializadores, como son la escuela y la familia.
Herrera (2004), propone que, “A través de la comunicación (comprensión-expresión), llegamos al conocimiento de los demás, pero ese conocimiento nos aporta comprensión de las personas, de sus sentimientos y de lo que les sucede. En ese momento, estamos situados en un plano meramente cognitivo. A partir de ahí, se desatan los afectos, la comprensión favorece nuestra empatía y ésta, a su vez, la simpatía, el aprecio, el cariño y, puede que, hasta el amor. Llegado ese instante habremos pasado del plano meramente cognitivo a otro mucho más importante, el afectivo. Finalmente, los afectos nos llevan al plano de la igualdad y a la identificación. (Pág. 05)
Además, sugiere lo que él mismo llama “intervención”, la cual en primer lugar debe hacerse un diagnóstico de la situación y analizarla a través de técnicas sociométricas. Una vez establecidos los grupos, lo más recomendable es la aplicación de técnicas o estrategias inter e intragrupales (técnicas de grupo y de dinámica de grupos)
De carácter general
Aplicación de macrotécnicas y macrorecursos marco tales como, por ejemplo, las ideas aportadas por Freinet (1967) y otros autores, con el “panel abierto a: problemas, propuestas, críticas y felicitaciones”.
De carácter específico
Estrategias Intergrupales (favorecedoras de la efectividad):
Técnicas en la que intervienen expertos
* Mesa redonda * Panel * Entrevista pública * Debate * Simposium * Entrevista colectiva
Técnicas en la que interviene todo el grupo
* Discusión libre * Phillips 66 * Foro * Debate grupal * Cuchicheo * Clínica del rumor
* Comisión * Seminario * Discusión gabinete * Riesgo * Role-playing * Torbellino de ideas.
Estrategias Intragrupales (favorecedoras de la afectividad). «Técnicas de comunicación (diálogo: gestual, corporal, icónico, oral y escrito), conocimiento y comprensión mutuos, empatía, simpatía, aprecio, identificación, habilidades sociales, mediación y resolución de conflictos, etc.» * Tienda mágica * Telegrama * Balón mensajero * El juicio * Fin del mundo * Pirámide * Perdidos en la luna.
Por supuesto, las más adecuadas en casos de conflicto serían aquellas técnicas específicamente elaboradas para la mediación y su resolución, así como las técnicas de habilidades sociales, personales e interpersonales.
Por otra parte, Schmelkes (2002), señala la necesidad de desarrollar en los estudiantes el juicio moral orientado socialmente, capaz de juzgar no únicamente actos aislados, sino sobre todo, tendencias, y de actuar en consecuencia. Por lo tanto, la misma expone los valores que deben orientar el desarrollo de los sistemas educativos y de la escuela:
1. La justicia, que se traduce en equidad, indispensable para la construcción de una sociedad altamente educada.
2. La vivencia de la democracia como forma de vida, y el cuidado de la convivencia cotidiana en las microsociedades que son las instituciones educativas.
3. La demostración de la responsabilidad social y política de las instituciones educativas y de quienes en ella se desempeñan.
4. El respeto por y la valoración de la diferencia, sobre todo la cultural, que en la medida que propicia la relación desde planos de igualdad, asegura el mutuo enriquecimiento.
El desarrollo del juicio moral, mediante el cual los propios alumnos, mediante procesos de reflexión y diálogo, desarrollarán esquemas valorales propios que propiciarán la búsqueda de la congruencia entre el deber ser y el hacer.
En resumen, para poder atacar desde sus cimientos la violencia en el sistema educativo, son necesarios varios aspectos: 1) rescatar en los centros educativos los valores afectivos mediante la justicia social y los principios democráticos, 2) ayudar a los padres desde la escuela el cómo hacer para que sus hijos adquieran los valores en el hogar y en la calle, y además de ponerlos en práctica; 3) fomentar la información útil y productiva (difundida a través de los medios de comunicación y el internet) a los estudiantes; 4) crear hábitos de cooperación y solidaridad entre los actores educativos (alumnos, docentes, padres, representantes y comunidad en general); y, lograr la solución de conflictos mediante la mediación y alternativas de resolución de problemas entre los actores involucrados, en un clima de respeto y equidad.PARTICIPANTE: BRICEÑO R., JUAN C. CI: 12.340.773
Noviembre de 2011
la violencia es una forma de defensa por demas usada por individuos y grupos que carecen de herramientas para interactuar y socializar, de alli la importancia de formar habitos sociales para la convivencia desde los espacios cotidianos de intercambio entre las personas en todas las edades, como lo son la familia y la escuela. considero este tema de gran interes en materia de axiologia... muy buenas y acertadas tus reflexiones... tu compañera de doctorado beyla
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